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Nueva vida, nuevo blog. Eso dicen, ¿no?

Nueva vida, nuevo blog. Eso dicen, ¿no?

Pues creo que no… pero a mi me ha venido cojonudo para empezar. Porque empezar siempre es jodido, amigos. Y recientemente he empezado un montón de cosas. Mi intención es escribir algunas de esas cosas o historias, aquí. También, de paso, compartir conocimiento técnico. Me dedico a la administración de sistemas. Sin querer, llevo más de cinco años en ello pese a que mi formación original no iba encaminada a esto. Cosas que pasan.

Hace unas semanas, en una “conversación de frikis“, surgió comentar sobre “esas personas que diseñan sistemas cojonudos o programan cosas putamadre pero no las comparten con los demás”. Eso sumando a que, normalmente, hay poca documentación de sistemas en castellano (y cuando digo castellano, me refiero a legible y entendible, no al idioma solamente) me hizo pensar que, ¿por qué no?, yo podría aportar aunque fuese un pequeñísimo grano de arena al inmenso desierto por el que caminamos día a día los administradores de sistemas. Ese limbo de incomprensión entre usuarios y desarrolladores. Que poético me ha quedado eso último. Olvidadlo.

En realidad, los blogs son para rajar. De toda la vida. Eso es así. Así que me veréis rajar. Que yo antes era mucho de eso, luego perdí esa maravillosa costumbre. Como perdí la bella costumbre de ser BOFH. Pero claro, esa costumbre la perdí cuando dejé mi anterior trabajo. Iba de la mano. Esto me sirve como pie introductorio a mi siguiente historia.

Fui cuatro años y nueve meses administrador de sistemas Windows y estuve a cargo de unos 140 lusers y de unos 20 usuarios normales. También tuve la ocasión de coincidir con una rareza en la especie, un LOFH. Pero esa es otra historia que ya contaré. En ese tiempo aprendí mucho, sobre todo aprendí como no hacer las cosas. Aprendí que para hacer cualquier mierda con Windows necesitas tener panoja a espuertas. Aprendí lo que se sufre sin un entorno de pruebas virtualizado, aprendí lo que se sufre cambiando cosas a pelo en producción y aprendí cómo vivir con servidores que por la edad que tenían bien podrían haber hecho la comunión hacía ya unos años. Y aprendí también a dormir por las noches ante semejante panorama.

De repente un día mi vida giró. En parte por azar, en parte por voluntad propia y en parte por decisiones de terceras personas. Lo pasé mal, como le pasa a mucha gente muchas veces en su vida y luego apareció ella. No sé si sabéis eso que ocurre cuando conoces a una persona que te hace querer ser mejor, mejor de lo que hubieras querido ser por ti mismo. Pues eso me ocurrió a mi. Y me dio el punto de confianza que necesitaba para buscar otro trabajo mejor, que me gustase más, que me sirviese para algo. Lo encontré y ya no tengo que ser un BOFH. Ahora trabajo con Linux. Y los usuarios son normales, y saben usar Excel y no me piden que les sume dos columnas de números para ese informe que tienen que presentar al jefe en cinco minutos. Y tampoco me preguntan por donde se le pone la cola a un puzzle. Ni me amenazan con el despido si no les digo bien como se aplica la cola. Ni soy el consultorio de reparación de ordenadores de casa por telepatía. Ya no me siento como Wardog.

Y un poco de eso va esto. De ir compartiendo mis conocimientos. Los que ya tenía y los que voy adquiriendo. Y os contaré historias graciosas que me pasaron o que me pasan ahora. Y os hablaré más de ella. ¡Ah!, y de running. Que también me dio hace año y medio por eso de correr. De los #hijosdelrunning, mis compañeros de fatigas. Nunca mejor dicho.

Así que, nada. Espero que este blog sirva de algo para alguien. Ya sea runner, no runner, sysadmin o no… o para que os echéis unas risas conmigo o de mi.


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