Memos

El drama de pagar $0.99 USD

Algunos de vosotros estaréis un poco hartos de leer de manos de vuestros contactos en las redes sobre Whatsapp, Telegram, Facebook y Mark comprando Whatsapp; y la madre que los parió a todos. Yo estoy harto de leer sandeces. Alguna cosa leo medio coherente, pero en general, paja todo. No digo que esto que voy a escribir yo a continuación sea algo medio coherente, es una pequeña reflexión atentando a eso que hacemos tan poco. Recordar el pasado y ponernos en el lugar de otro.

Hace unos años, los creadores de Whatsapp pensaron que sería buena idea crear algo que mandase mensajes entre usuarios, basándose en la agenda del teléfono como un SMS cualquiera, pero a coste cero para el usuario utilizando la conexión de datos del mismo. Es una ideaca aquí y en Pekin. Y seguro que no fueron los primeros en pensarlo, pero sí los primeros con los suficientes recursos y experiencia previa para ponerlo en marcha. Y lo hicieron. Y lo hicieron GRATIS. Y de repente el mundo pasó de ser un lugar donde se mandaban e-mails y SMS a costes brutales por caracter a un lugar donde decir cualquier chorrada era gratis. Y no voy a entrar a hablar del deterioro de las relaciones humanas a partir de ese punto, no me corresponde. Pero, RECORDAD, estuvisteis mucho tiempo sin pagar por mensajes.

Estas personas, mejores o peores personas (no los conozco) invirtieron tiempo y recursos en montar una infraestructura que financiaron como pudieron pero sin pedirle dinero al usuario. Yo entiendo que no sabeis de informática, ni ganas que tenéis. Perfecto. Pero ya os digo yo que montar y mantener la infraestructura de algo tan sencillo aparentemente como Whatsapp no es moco de pavo. Se necesitan servidores, se necesita ancho de banda a cascoporro, se necesita almacenamiento, un lugar donde tener tantos servidores, electricidad suficiente como para abastecer tu casa durante años, etc. Y todo eso, se puso gratis ahí, para el que quisiera. Y nos tiramos todos de cabeza y tuvo éxito. Esa fue la moneda de cambio. Ellos querían éxito y a cambio nos dieron a millones de usuarios un sistema de mensajería bueno, bonito y GRATIS.

Y ahora tengo que sentarme delante del ordenador a leer vuestras gilipolleces de niñatos desagradecidos.

A todos nos gusta ganar dinero por nuestro trabajo, ¿verdad?. No creo que a ninguno de vosotros os sobre la pasta como para trabajar gratis. No creo que ninguno de vosotros hayáis montado sin cobrar al usuario una plataforma gratuita de mensajería, ni de nada. ¿A que no?. Pero os gusta vuestra nomina a final de mes, ¿a que sí?. Pues estas personas que montaron Whatsapp e intentaron que fuera gratis el mayor tiempo posible, llegado cierto punto, a lo mejor pensaron que tenían tantos usuarios que se hacía poco viable mantener esa infraestructura enorme gratis. O, ¿por qué no?, querían ganar más dinero porque, coño, se lo merecen. Y dijeron. Vamos a cobrar un misero dolar a cada usuario, una única vez por dispositivo; que para el  usuario no es nada, pero a nosotros multiplicado por millones, nos viene muy bien para seguir manteniendo el chiringuito abierto.

¿Qué dices?, loco. El apartheid.

Ya estabais ahí todos indignadísimos, buscando alternativas. Apelando a la burda demagogia barata del “es que no es seguro”. Escusas baratas de todo tipo para no pagar un misero dolar a unas personas que han trabajado muy duro para que no tengáis que mandar SMS’s. Qué malas personas, qué egoistas, querer cobrar por su trabajo. Me cago en la puta, el mundo está lleno de personas malas que solo quieren verlo arder. Que son ricos, por ende, deben de pagar nuestra afición a molestar  con mensajes estúpidos a nuestros amigos en desmesura. Claro que sí.

Por eso digo que las cosas que leo al respecto me parecen memeces. No porque no contengan sentido. Es que, de base, son memeces.

Y el problema es que no sabemos ponernos en el lugar del otro. Y mucho peor, no tenemos ni idea de la infraestructura que hay detrás de algo así; pero opinamos de lo que no sabemos. Y se nos olvida el pasado cuando tuvimos que inventar un lenguaje comprimido de símbolos para decirlo todo en 160 caracteres y ahora, nos aburrimos, y mandamos una media de 20.000 caracteres gratis al día. Pero luego hay que entender las injusticias del primer mundo.

Y voy a terminar esto, como siempre, como todo. Aprovechando que os importa tanto que Mark haya comprado Whatsapp y os preocupe tanto que os espíe personalmente. Nadie os obliga a utilizar Facebook, nadie os obliga a comprar Whatsapp y nadie os obliga a nada salvo la presión social y el miedo ese que tenéis a la desconexión social. Podéis, tranquilamente, daos de baja de todas estas cosas y seguro que así vuestra maravillosa privacidad seguirá virgen, impoluta. Vuestras importantes actividades secretas a salvo. Vuestras fotos de las vacaciones, de lo que habéis comido ese día; vuestros absurdos motivacionales y todo lo demás. Y otra cosa más. Ni a Mark ni a mi nos importan una puta mierda vuestros datos publicados por vosotros con vuestro consentimiento en Facebook. Podéis dormir tranquilos.

No paguéis el dolar, de acuerdo. Pero por lo menos pensad un poco en el trabajo que hay detrás de todo esto. Porque no lo sabéis. Sois de esos que le pedís a vuestro primo el informático que os arregle las cosas gratis porque pensáis que nuestro trabajo no vale nada. Que no cuesta. Pues si no cuesta, adelante, que yo os pagaré gustosamente ese dolar.